BAJA CALIFORNIA SUR

BAJA CALIFORNIA SUR


Tradiciones

En el norte del estado, desde la zona del desierto de Vizcaíno hasta la región de Comondú, se han encontrado varios vestigios de los primeros pobladores de la península: metates de piedra para moler semillas, puntas de flecha, textiles, cuerdas de xitle y redes para pescar, pero lo más interesante son las pinturas rupestres, localizadas principalmente en las sierras de San Francisco, Guadalupe, San Juan y San Borja.

La sierra de San Francisco está formada por varias capas geológicas superpuestas que hacen que se formen entre ellas profundas cañadas de más de 800 metros  y en el fondo de las mismas brota el agua en forma de manantiales, originando oasis rodeados de palmeras, que durante mucho tiempo fueron la única fuente permanente de líquido de toda la península. En los cantiles que forman los bordes de las cañadas, se encuentran diversas cuevas, abrigos naturales poco profundos, que fueron utilizados por los cazadores y recolectores prehistóricos para plasmar sus pinturas, cuya característica principal es su gran tamaño, algunas de ellas son tan grandes que cuando llegaron los misioneros españoles a colonizar estas tierras, pensaron que esas cuevas las habían pintado unos gigantes.

La zona de los grandes murales abarca 12 mil kilómetros cuadrados de la región central de la península, y son muy visitadas por personas de todo el mundo a pesar de lo remoto y aislado de su ubicación. Por su abundancia, estilo y su estado de conservación, las pinturas rupestres de Baja California Sur se consideran entre las cinco más importantes del mundo y por su importancia histórica fueron designadas, en diciembre de 1993, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los motivos que se pueden observar son figuras humanas y animales de extraordinarias dimensiones, algunas alcanzan más de cuatro metros. Los animales están pintados en silueta simulando movimiento o atravesados por lanzas y flechas. Entre estos podemos encontrar venados, borregos cimarrones, pumas, berrendos, gatos monteses, serpientes, aves, liebres, ballenas, tiburones, peces, mantas y tortugas. La decoración interna de estas figuras es de múltiples tipos y de colorido muy variado (blanco, rojo, amarillo y negro principalmente). Las representaciones humanas, en contraste con las de los animales, están pintadas de frente con los brazos en alto y estáticas.

Las principales actividades de estos antiguos pobladores eran la pesca, la cacería y la recolección de frutos y semillas, aunque aún faltan cosas por descubrir  sobre ellos.

Mitos

- El burro del otro mundo -

Cuando yo era joven, vivía en un pueblo muy pequeño; apenas unas cuantas casas escondidas entre los montecillos. En ese tiempo no teníamos luz eléctrica y en las noches caía por completo la oscuridad, así que la gente prefería encerrarse a dormir temprano. Yo tenía tres amigos muy traviesos; me acuerdo de que nos reuníamos en las tardes y a alguno de nosotros siempre se le ocurría una broma para burlarse de los demás. Por eso, a veces nos disfrazábamos de fantasmas y otras imitábamos a la Llorona en plena madrugada. Claro que nuestros juegos asustaban mucho a la gente del pueblo. Todo el día siguiente se oía hablar de aparecidos y nadie quería salir de su casa después del anochecer. En una ocasión, mis amigos y yo nos quedamos platicando hasta la madrugada.

Habíamos caminado al bosque para que nadie nos oyera; aunque las nubes ocultaban la luna y las estrellas, la oscuridad nos rodeaba, pero  ninguno sentía miedo; por el contrario, estábamos muy divertidos inventando una nueva travesura. De pronto, se escucharon fuertes quejidos, parecidos a los de un chivo, todos nos quedamos en silencio, el sonido venía de lo alto de un cerro y se acercaba a nosotros. Volteamos a vernos sin saber qué hacer; en eso, sentimos escalofrío al oír unos aullidos horribles. Yo me asusté mucho, pero fingí que no tenía miedo. Lo más calmada  que pude, le sugerí a mis amigos que cada quien regresara a su casa, porque ya era muy tarde. Ellos también aparentaban estar tranquilos y aceptaron mi idea, pero en cuanto avanzamos unos pasos, se paró frente a nosotros un burro que salió de la nada. El animal nos veía fijamente y golpeaba la tierra con uno de sus patas delanteras.

Quise continuar mi camino, pero el burro se interpuso. Entonces, uno de los muchachos dijo que si montábamos al animal llegaríamos más pronto a nuestras casas. A pesar de que parecía buena idea, ninguno de los cuatro daba el primer paso. Por fin me decidí y monté al burro, después lo hicieron los demás. En ese momento, el burro echó a correr rapidísimo hacia el estanque del manantial, que tenía más de dos metros de profundidad. Estábamos asustados porque no sabíamos nadar, pero no pudimos detener la carrera del animal; en cuanto llegó al estanque dio un gran salto y poco antes de que cayéramos al agua, desapareció. Casi nos ahogamos; yo sentía que me hundía cada vez más, hasta que logré detenerme de las ramas de un árbol que colgaban cerca del agua. Salí como pude, gracias a eso ayudé a los otros a hacerlo. Tardamos un rato en serenarnos, luego cada quien corrió a esconderse a su casa. A partir de ese día, no volvimos a salir de noche.

Cuentos

- - El león y el ratón -

Un león estaba durmiendo en el bosque mientras  tanto, un ratoncito caminaba por ahí, cuando sin querer se tropezó con la cola del león y esté  se despertó muy enojado por dicho percance.

-Te voy a comer  ratón -dijo el león.

-Por favor, señor león, yo no quería despertarlo. Déjeme y algún día yo lo ayudaré.

-¡Ja, ja, ja! Vete de aquí y no vuelvas a despertarme.

Unas semanas después el león cayó en una red. Trató de romperla pero no pudo. El ratón oyó los rugidos y corrió a ayudarlo.

-No te apures, león. ¡Yo voy a cortar las cuerdas con mis afilados dientes! Así el león pudo salir de la trampa.

-Gracias, amiguito. Ahora comprendo que hasta los más fuertes necesitamos  ayuda y que los más pequeños nos pueden ayudar.

Fuente: Sep, Español. Segundo grado, México.1997