COAHUILA
Tradiciones- En México -
En México hay una montaña
que ve hacia el mañana
con gran resplandor.
En México hay un arroyuelo
que corre hacia el cielo,
persiguiendo al Sol...
En México el hombre que pasa
se siente en su casa...o quizá mejor.
En México anida la vida, se canta, se vibra...
se respira el amor.
En México vive la gente,
que lucha y que siente
que lo hará mejor...
En México el hombre es hermano,
que da al ser humano un trato de honor...
En México cimbra su historia...
En México surge la gloria...
Pues México es una casita, preciosa y bonita,
donde vivo yo.
Mitos- La mujer misteriosa -
Cuenta la señora Natalia, que cuando su esposo trabajaba en el ferrocarril, una noche que platicaba con su compadre Juan, olvidó su lámpara afuera de la caseta de vigilancia.
Se acordó de ella casi a la medianoche y salió a buscarla; en los alrededores estaba oscuro, solitario y soplaba un viento frío.
El señor buscaba la lámpara cuando, de pronto, vio a una muchacha de cabello muy largo caminando frente a él; llevaba la cara cubierta, pero tenía unas piernas tan bonitas que al hombre se le olvidó que estaba en horas de trabajo y fue tras ella. Le extrañaba que una mujer anduviera sola a esa hora y quiso saber quién era, pero no lograba alcanzarla.
Habían llegado lejos del ferrocarril y la muchacha se detuvo. El señor creyó que iba a reclamarle que la estuviera siguiendo, pero no fue así. Lentamente se descubrió el rostro y volteó; el hombre esperaba ver una cara muy bella, pero en cambio, se dio cuenta que la mujer tenía cara de caballo. Se impresionó tanto que cerró los ojos y comenzó a rezar; al momento la mujer desapareció.
El señor corrió hasta llegar a la caseta. Cuando se le pasó el susto, dudó de lo que había visto y hasta llegó a pensar que era un sueño, pero al platicarlo, más de dos personas dijeron haber visto antes a esa extraña mujer.
Cuentos- Tiempo duro -
Estos eran un viejito y una viejita muy pobres, diatiro pobres. No tenían dinero ni para comprar comida. Un día el viejito se fue a buscar trabajo y cuando regresó traía bastante dinero. Entonces le dijo a la viejita:
-Este dinero lo queremos pa´l tiempo duro. Y lo guardaron en el fondo de una petaquilla. En eso estaba oyéndolos un chamaco ratero muy listo, y en cuanto el viejecito salió de la casa, el muchacho entró y le dijo a la viejecita:
-Yo soy Tiempo Duro, y vengo por mi dinero.
Cuando el esposo regresó, ya bastante tranquilo pensando en su dinerito, la esposa le va saliendo con que:
-Fíjate, viejo, que vino el Tiempo Duro ése, y se llevó todo el dinero, porque dijo que era de él.
Fuente: CONAFE, Cuéntanos lo que se cuenta, México, 1991.