JALISCO
Tradiciones
- Wiriki Nijnitsi, El Zopilotito -
E'ne kakaikaku,e'ne u kakaikaku,
wtrikt nunutsi, juta ma kuné,
juta ma kuné; junta neu kunieni,
junta neu ti mieni, wirtkt nunutsi;
juta neu ti mieni.
Si tú fueras un niño huichol, así escribirías el primer verso de El Zopilotito, que en español dice:
Cuando estaba yo acostado, cuando estaba yo acostado
un zopilotito de por allá se vino, de por allá se vino; ¿qué pasó?,
se fue de lado, se fue para arriba, el zopilotito se fue para arriba.
Cuando estaba yo en la cima, cuando estaba yo en la cima
muy cerca pasó el zopilotito con la cabeza paleada,
se fue para abajo, cuando estaba yo en la cima, cuando estaba yo en la cima pasó cerquita.
Pasó para aquel lado, pasó para aquel lado,
pasó para aquel lado. Aquí estaba yo sentado,
aquí estaba yo sentado, se vino de allá el zopilotito,
aquí cerca pasó y se fue hacia abajo.
Los niños huicholes viven en los estados de Jalisco y Nayarit. Su territorio está lleno de montañas, cañones y ríos. Los huicholes han logrado conservar su cultura y sus costumbres por su escaso contacto con el resto del país; su vida está marcada por una profunda religiosidad. Su trabajo, sus cosechas, su atuendo y sus ceremonias, sus relatos y sus artesanías lo reflejan.
Mitos- Los tres hombres -
Un día, Teófilo, Faustino y Pantaleón iban a caballo rumbo a un pueblo de Jalisco. Tenían que atravesar la sierra para llegar y estaban aburridos porque a nadie se le ocurría una historia que hiciera más entretenido el camino. En eso, vieron a lo lejos a un viejito que caminaba frente a ellos.
-Vamos a alcanzar a aquel señor, así platicamos con él y no se nos hace tan largo el viaje -propuso Teófilo.
Les faltaban unos cuantos metros para alcanzar al anciano, cuando vieron que volteó hacia un lado del camino y exclamó:
-¡Ay, Señor, allí está la muerte!
Intrigados, los hombres se acercaron a ver qué había visto el viejito y se quedaron con la boca abierta al darse cuenta de que al lado del camino había un gran tesoro.
-¡Ah, qué viejito! ¿Pues no que era la muerte? Miren nada más como brilla el oro -dijo Pantaleón.
Pero así como resplandecía el oro, también brillaba la codicia en la mente de los tres hombres y cada uno pensó quedarse con todo el tesoro. Por ello, Teófilo sugirió:
-Oye, Faustino, ¿por qué no regresas al pueblo y traes unos costales para cargar el dinero?
-También tráenos algo para cenar -pidió Pantaleón. Faustino aceptó el encargo, porque le dio una idea para deshacerse de los otros.
-Voy a prepararles una cena muy especial -pensaba en el camino.
Mientras tanto, Teófilo y Pantaleón se ponían de acuerdo para acabar con Faustino:
-Cuando regrese le haremos creer que estamos enojados con él y lo mataremos -propuso Pantaleón.
Faustino llegó a su casa e hizo la cena, luego le vació un frasco entero de veneno y se fue de regreso con sus compañeros. Iba feliz pensando que disfrutaría el dinero él solo, pero al poco rato se le acabó el gusto. Apenas se acercó al lugar donde estaban los otros, ellos sacaron sus pistolas y lo mataron.
Después, ya con toda calma, Teófilo le dijo a Pantaleón:
-Ahora sí, vamos a cenar; luego nos llevamos el tesoro y regresamos ricos a la casa.
Claro que cada uno pensaba eliminar al otro en el camino, pero no tuvieron tiempo. En cuanto acabaron de cenar, murieron envenenados. Finalmente, el viejito tenía razón, en verdad había visto a la muerte.
Cuentos- Lugares sagrados de Wirikuta -
WIRIKUTA es uno de los lugares más bonitos que conozco, ahí se reúnen todos nuestros dioses, los dioses que nos protegen. Muchas veces oí hablar a mi papá de este lugar y cuando lo escuchaba me daban ganas de ir allá. Me llamo Santiaga, tengo 9 años y quiero contarles lo que vi cuando fui a Wirikuta por primera vez.
Lo primero que les voy a contar es cómo llegaron aquí nuestros dioses. Hace muchísimos años, los dioses salieron del mar en un lugar que se llama ARAMARA, algunos vinieron del agua y otros de la espuma del mar. Cuando llegaron a la tierra empezaron a caminar. ¿Saben hacia dónde?...! Claro: hacia Wirikuta!
En este recorrido, pasaron por selvas, montañas, cañones y desiertos; hubo dioses que decidieron quedarse a vivir en algún sitio por el que iban pasando, estos lugares son muy importantes para nosotros y los llamamos "lugares sagrados". Uno de ellos es el cerro de KAUYUMARI, en donde vive el venado que comunica a los hombres con los dioses.
Un poco más lejos de ahí, hay dos cuevas, es la de TATUSI NARAKAWE donde vive la diosa bisabuela del crecimiento. La otra es la de TECATA, ahí salió el fuego por primera vez. ¡Cómo me hubiera gustado estar ese día ahí para ver salir el fuego! Bueno, aunque cuando pasamos por la cueva yo sentí que el dios del fuego estaba ahí dentro.
A otros dioses les gustaba mucho el agua, entonces escogieron lagos, mares y manantiales para vivir. En la costa de Aramara viven los dioses del mar y el manantial de TATEI MATINIERI es la casa de las diosas madres del agua.
Dicen que el sol salió por primera vez en el cerro de RAUNARI. Mi abuelo me contó que se hizo una ceremonia muy especial en la que los dioses sacrificaron a un niño para que pudiera nacer el sol.
Durante esta ceremonia se hizo un canto y dice así:
"Así es que ya así ya así
Así es que nada
De niño regreso
Así es que tu rostro
Ahí subió"
Cuando íbamos hacia Wirikuta, pasamos cerca de la cueva de TOY MAYAU, este lugar me gusta porque ahí vive la diosa de los niños; yo le pedí que siempre me protegiera. Nosotros cuidamos, respetamos y queremos mucho los lugares sagrados, porque ahí viven los dioses o ha pasado algo importante.
En nuestras comunidades y en los lugares sagrados, hacemos templos para poder hablar con nuestros dioses, ahí nos acercamos más a ellos, les hacemos fiestas y ceremonias. Estos templos se llaman TUKIPA y son unas casitas redondas, no muy grandes, hechas de adobe y con techos de paja.
Hay muy pocas cosas dentro del TUKI, pero todas tienen un significado muy especial. En el centro encontramos un poste que va desde el suelo al techo y simboliza la unión del cielo con el mundo subterráneo. Hay un lugar para el fuego que está dedicado al abuelo fuego que es el dios más importante; existe también un hoyo con una tapa de piedra que significa la entrada al mundo subterráneo; los cuernos del venado son el hermano mayor que comunica a los huicholes con los dioses y la cola del venado es el dios MARRAKUARRI, que tiene gran importancia.
Se hacen muchas fiestas en los Tukipa, una de ellas es la de la caza del venado. Empieza con cantos y rezos que duran toda la noche. En esta ceremonia participa toda la comunidad, también nosotros los niños.
Mientras cantamos y rezamos, los cazadores salen a buscar el venado, van muy atentos nada más pensando en el venado. Con mucho respeto sólo piensan en él y caminan varios días buscándolo. Todo el tiempo nada más van pensando en él.
Cuando por fin cazan al venado, lo cargan y lo llevan al Tuki. Ahí con gran respeto le piden perdón y le dan las gracias por haberse dejado cazar y darles su sangre para que los huicholes se la demos a los dioses.
En nuestras ceremonias usamos una planta que se llama JIKURI, con ella nos podemos comunicar mejor con los dioses y nos ayuda a sentir con más fuerza: podemos ver, oír, oler mejor y de esta manera nos acercamos mejor a los dioses.
Todo existe porque los dioses ya lo hicieron, ellos sembraron, cazaron, caminaron, por eso ahora, nosotros también lo hacemos. Los huicholes somos felices honrando a los dioses; por eso les dedicamos ceremonias muy bonitas. Queremos hacer cosas importantes, tratamos de vivir como los dioses vivieron.
De la misma forma como los dioses caminaron a Wirikuta así lo hacemos nosotros. Caminamos durante varios días por los mismos lugares que ellos recorrieron. Tratamos de ver lo que ellos vieron y aprendimos de sus enseñanzas; es por eso que vamos a Wirikuta.
Cuando llegamos a Wirikuta todos estamos cansados pero contentos y sentimos que somos mejores. Hacemos una ceremonia tan grande en la que participamos desde los niños hasta los más viejos. Durante varias noches cantamos con el MARAKAME, o sea el sacerdote, rezamos y danzamos para los dioses.
Antes de que empiece la ceremonia, los Marakame cantan a los dioses para pedirles permiso de hacer la fiesta y para que no piensen mal, les dicen:
"Es que es que es que
mis dioses mis antepasados.
Es que no piensen mal
lo que ustedes ven ustedes es que así es
Es que es que es que no estén pensativos"
Wirikuta es a donde queremos llegar. Me siento feliz de saber que en otra ocasión podré regresar. Cuando llego a Wirikuta, no quiero irme de ahí.
Fuente: INI, Lugares sagrados. Relato wirrarika, México, 1992.