NAYARIT

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Tradiciones

- Los Coras -

Los coras son un grupo étnico que vive en pequeños pueblos y villas de la Sierra Nayarita, entre los que destacan Santa Teresa, Jesús María, San Francisco y la Mesa del Nayar, entre otras.

Los hombres coras visten de forma muy sencilla, con huaraches de cuero, pantalón de manta blanca, varias camisas sobrepuestas de brillantes colores y su sombreros de palma tejida. Siempre llevan su morral de lana tejido con diseños geométricos.

Las mujeres usan vestidos ligeramente bordados hasta los tobillos con largos delantales floreados de colores contrastantes y blusas de algodón con mangas largas adornadas con parches de tela floreada y rayas verticales. También usan un reboso oscuro que emplean para asegurar a los niños en su espalda, su bolsa de lana y collares de cuentas de colores. Su cabello lo adornan con peinetas multicolores.

Entre sus danzas tradicionales se encuentra la de la "Urraca", que es bailada exclusivamente por jóvenes de la tribu cora, ya que requiere de vigor y fuerza física para soportar bailar durante tres días consecutivos. Este rito se baila desde tiempos muy remotos, en homenaje a sus Dioses. Actualmente la suelen bailar en las fiestas civiles, como la toma de posesión de un nuevo gobernador de la tribu o en las fiestas religiosas. La música va acompañada de un violín y en ocasiones una flauta y uno o dos tamborcitos, instrumentos que los mismos coras fabrican.


Mitos

- ¿Sábes quienes son los huicholes? -

Los huicholes son parte del pueblo mexicano. Viven actualmente en el norte de Jalisco y parte de Nayarit, Zacatecas y Durango, en la parte alta de la sierra que atraviesa estos estados; viven bastante aislados.

Conservan hasta ahora costumbres muy antiguas, de las que están muy orgullosos.

Los huicholes construyen sus casas con lodo, piedra y carrizo, con techos de paja y pisos de tierra aplanada. Y casi siempre los hacen con uno o dos cuartos y un patio. Los hombres visten pantalón y camisa de manta blanca con algunos bordados, faja y sombrero. Y las mujeres, falda amplia, blusa de percal, un paliacate sobre la cabeza y, en ocasiones, quechquémitl, que es un pequeño jorongo triangular.

Los huicholes cultivan maíz, frijol y calabaza. También crian vacas y ovejas. Además, se dedican a la artesanía, la cual está muy relacionada con sus creencias.

Los huicholes siempre quieren las cosas de la naturaleza como se quiere a un familiar cercano. Dicen que sus "abuelos" son el sol y el fuego. Sus "abuelas", la fertilidad, la luna y la tierra. Sus "tías", la lluvia y las tormentas, y sus "hermanos mayores", el maíz y el peyote. Por eso, en sus bordados y en otros trabajos artesanales representan el sol, el fuego, la luna, la tierra, las lluvias.


Cuentos

- Los osos apestosos -

Dicen por ahí que, un día, un oso y una osa tenían una pelea. El oso decía que su compañera osa olía mal. Y la osa decía que era el oso.

-¡Cómo hueles mal, osa! -decía el oso.

-¡No, si tú eres el maloliente, oso! -decía la osa.

Después de estar un rato pelee y pelee, el oso dijo a la osa:

-Mira, osa. Para quitarnos de pelear, vamos a llamar a algún animalito. El nos dirá quién de nosotros dos es el hediondo.

Entonces, dijo la osa:

-Andale, pues. Llamemos a aquel zorro. El oso le gritó al zorro que pasaba por ahí, para que les dijera su opinión.

-¡A ver, zorro! Ven para acá. Tú nos vas a decir quién de nosotros dos es el maloliente. La osa dice que soy yo. Y yo digo que es ella.

El zorro se arrimó al oso y lo olió. Luego, olió a la osa, y dijo:

-Tú tienes la razón, oso. La osa es la apestosa.

Nomás terminó de hablar el zorro, y la osa lo aventó a un lado. A ella no le gustó que le llamara apestosa. El pobre zorro recibió tal golpe que ya no se pudo levantar.

Después, la osa le gritó a una tuza que pasaba por ahí:

-¡A ver, tucita! Ven para acá. Quiero que tú me digas quién de nosostros dos es el hediondo. El oso dice que soy yo. Y yo digo que es él.

La tuza acercó a la osa y la olió. Luego, olió al oso, y dijo:

-Yo opino que tú dices la verdad, osa. El oso es el apestoso.

Más tardó en decir su opinón la tuza, que en recibir un manotazo del oso. La pobre tuza fue a dar junto al zorro. Es que al oso no le gustó que le dijera apestoso.

Después, el oso y la osa le gritaron a un coyote que pasaba por ahí:

-¡Oye, amigo coyote! Ven para acá. Queremos que nos digas quién huele mal.

Entonces, el coyote se arrimó a los dos osos. Pero, antes de oler a uno y a otro, vio al zorro y a la tuza tirados. Y les preguntó a los osos:

-¿Y por qué están ahí tirados el zorrito y la tuza?

La osa fue quien respondió primero:

-Es que yo le di un aventón al zorro. El opinó que yo era la apestosa.

Luego, el oso dijo al coyote:

-Y yo le di un manotazo a la tuza. Ella dijo que yo era el apestoso.

El coyote se asustó y se quedó pensativo:

-¿Qué haré? Si digo que la osa es la apestosa, ella me dará un aventón. Y si digo que el oso es el apestoso, él me dará un manotazo... ¡Ah! Ya sé qué les diré -pensó.

Entonces, el coyote les dijo a los osos:

-Pues fíjense que no voy a poder opinar. Han de saber que tengo catarro. Y no huelo nada de nada. Con su permiso, yo ya me voy. Adiós.


Fuente: CONAFE, Como me lo contaron, te lo cuento, México, 1997.