TAMAULIPAS
Tradiciones ¿Sabes qué quieren decir las siguientes palabras
que utilizan mucho los tamaulipecos?
Cuera: especie de saco de faldones largos y tiras de piel, hecho de cuero, que usaban antiguamente los vaqueros. Es parte de la vestimenta típica de Tamaulipas.
Huapango: del náhuatl huapantli-co, sobre la madera. Fiesta o celebración típica de la Huasteca; también se le llama así a la música y baile en tarima o entablado como se hace en esta festividad. La música en la Huasteca de Tamaulipas se caracteriza por ser muy rítmica, muy alegre y por el uso frecuente y señalado de falsete. Los instrumentos que se utilizan son el violín, la jarana (guitarra pequeña) y la huapanguera (especie de guitarra de 8 cuerdas), y para sus cantos se emplean los versos de 8 sílabas de rima consonante.
Huasteco: habitante de la región de las Huastecas (potosina, veracruzana, tamaulipeca, hidalguense, poblana y queretana).
Huéhuetl: especie de tambor cubierto generalmente con piel de tigre, muy utilizado en ceremonias religiosas. Su tamaño varía según el uso y el grupo indígena que lo empleaba. Se tocaba puesto en el suelo, sobre un banquillo o entre los muslos del individuo que lo usaba.
Mitos- El baile de las brujas -
La Villa de Güémez es un pequeño pueblo del estado de Tamaulipas. En ese lugar, como en muchos otros pueblos, a los habitantes les gusta mucho hablar de cuentos de aparecidos y, aunque algunos parezcan cosa de fantasía exagerada, la gente no se cansa de escucharlos. Siempre van surgiendo nuevos cuentos, cada vez más interesantes. En Güémez de lo que más se habla, sin duda, es sobre las "bolas de lumbre".
Cuentan los campesinos que, cuando iban por las noches a los potreros, de repente salían unas bolas de lumbre en el camino. Otras veces, mientras estaban regando, las bolas salían en montón por arriba de los maizales y, después de dar varias vueltas en el aire, se marchaban.
Las personas más ancianas decían que las bolas eran brujas que salían por las noches a pasearse juntas. Algunas aseguraban que rezando las doce verdades, al mismo tiempo que se hacía un nudo en una cuerda por cada rezo, las brujas bajaban. Cuando se conseguía lo anterior, las brujas se convertían en diferentes animales para ahuyentar a la persona que las bajó. Si al cabo de cierto tiempo la persona no se marchaba se perdía el hechizo y la bruja tomaba su aspecto humano, quedando entonces a merced de quien la hubiera bajado.
Mi hermano Miguel me contó que cuando él era niño vio por primera vez a las brujas. Dijo que él y un amigo suyo habían ido de noche al potrero. De regreso venían platicando montados en un burro cuando vieron que una bola se acercaba a ellos, moviéndose de una manera muy especial, como si llevara suavemente el ritmo de algún baile. Mientras mi hermano la observaba fascinado, su amigo le preguntó si quería ver más brujas. Mi hermano, aunque con miedo, le dijo que sí. El muchacho entonces empezó a chiflar fuerte, muy fuerte, y fueron apareciendo más bolas. Entre más chiflaba su amigo, más bolas salían y más se les acercaban. De pronto, el muchacho guardó silencio y le dijo a Miguel que era malo chiflarles mucho, que por eso mejor se callaba. Los bolas se fueron marchando poco a poco, tal como habían llegado. Mi hermano y su amigo continuaron su camino, uno con la tranquilidad que da la costumbre, el otro temblando de miedo por su primera experiencia.
Las Ayuntas es el lugar donde se unen el río Corona y el río San Felipe. En cierta ocasión mis hermanos fueron de cacería en la noche muy cerca de ese lugar, llevaban dos rifles y un candil. José Zúñiga, que conocía bien el lugar, comentó que mejor no llegaran a Las Ayuntas, porque ahí salían las brujas y les apagaban el candil. Como nadie le creyó, siguieron el camino. Cuando llegaron al lugar, todo estaba tranquilo y el candil iluminaba perfectamente. De repente vieron que del monte se levantaron bailando varias bolas. Casi al mismo tiempo se apagó el candil.
Durante varios minutos estuvieron observando el exótico baile, hasta que las bolas se marcharon. Entonces el candil volvió a encenderse.
Yo leí en una revista que existe un pájaro con cierta fosforescencia en las plumas, me lo imaginé volando y lo comparé con una luciérnaga gigante. Tal vez ese pájaro es lo que han visto las personas de Güémez. Como ignoran de qué se trata, se imaginan lo que podría ser.
Yo nunca he visto a las famosas brujas y, aunque creo que son los pájaros fosforescentes, nunca he querido ir de cacería por la noche a los potreros de Las Ayuntas. Las personas que no hemos visto aún las bolas esperamos tener el suficiente valor, y aire también, para poder chiflarles fuerte... muy fuerte.
Cuentos- Los tres reinos -
Don Diego tenía tres hijos. Un día los oyó discutir acerca de lo que era la naturaleza. José, el mayor, decía que el reino más importante de la naturaleza era el reino mineral, Alfonso que el vegetal y Tomás que el animal. Ninguno de los tres hijos se ponía de acuerdo y, al escucharlos, don Diego se les acercó y les dijo:
-Les voy a dar dinero para que se vayan y anden durante un año. Cuando regresen veremos cuál es el reino más importante de la naturaleza.
Eso se hizo. Un día, don Diego acompañó a sus hijos hasta un lugar donde el camino se dividía en tres. Cada uno de los hijos tomó un sendero y se alejó. Después de un año regresarían a contar lo que les hubiera sucedido.
José llegó a un rancho y se puso a trabajar. Su patrón debía un dinero y le encomendó a José ir a pagarlo. En esa región había muchos bandoleros y José tuvo que enfrentarlos. La primera noche, luego de acostarse, de pronto oyó ladrar al Febo, un perro que había llevado con él. Le ordenó que se callara, pero el animal siguió ladrando y José pensó que algo sucedía. Entonces llegaron unos bandoleros a tratar de quitarle el dinero. José traía una carabina con la que se defendió. Logró ahuyentar a los bandidos, aunque él quedó herido. Al otro día, llegó a un ranchito, donde una señora lo atendió con hierbas hervidas, hasta que la herida sanó. Así se convenció de la importancia de cada reino de la naturaleza, pues la carabina con la que se defendió pertenecía al reino mineral, el perro al animal y las hierbas que lo sanaron al vegetal.
Respecto a Alfonso, él se perdió en la selva y anduvo en ella durante muchos días. Cuando le dio hambre buscó y buscó, y al final halló un manzano con frutas. Sin embargo, aún tenía sed, y siguió buscando y buscando, hasta que se topó con un manantial de agua clara. Ya sin hambre ni sed, con manzanas y agua, pensó en la manera de salir de la selva. No se le ocurrió nada, hasta que un día, al llegar al manantial encontró ahí un caballo. Se le acercó, lo acarició y se montó en él. Sobre el lomo del animal exploró en varias direcciones. Así salió al camino real y llegó a un rancho. Ya a salvo, se puso a pensar en la importancia de los reinos de la naturaleza: el caballo era parte del reino animal, el manzano del vegetal y el agua del mineral.
En cuanto a Tomás, éste llegó a una ciudad. Ese mismo día hubo un crimen, y el que lo cometió se parecía a Tomás. Por eso lo acusaron a él. Aunque repitió muchas veces que era inocente, de todos modos lo metieron a la cárcel. Un día en la prisión vio una jaula colgada cerca de la ventana de su celda. Dentro de ella había una paloma. Tomás buscó lápiz y papel y escribió un recado. Luego sacó la paloma de la jaula, le dio el recado y la soltó para que se fuera volando. El animalito llegó hasta la casa del papá de Tomás. Así se enteró de lo que había sucedido a su hijo. En el recado pedía que le llevaran herramientas. Tomás recibió unas pinzas y una segueta, con las que logró destrozar las rejas y salir de la prisión. Así se dio cuenta de la importancia de los reinos de la naturaleza, porque la paloma venía del reino animal, el lápiz y el papel del vegetal y las herramientas del mineral.
Transcurrido un año, los tres hijos regresaron a casa de don Diego. Al llegar, su padre los reunió y les preguntó qué opinaban de la importancia de los reinos de la naturaleza. Todos reconocieron que se habían desengañado y ahora estaban convencidos de que los tres reinos eran igualmente importantes. Por lo tanto, se acabaron las discusiones.