YUCATÁN

YUCATÁN

Tradiciones

- Hanal Pixan -
Comida de Almas

Los mayas, pueblo de fuertes tradiciones, han logrado preservar la sabiduría y las ceremonias de sus antepasados. La fiesta de los muertos es una de esas ceremonias sagradas en la comunidad, durante la cual, desde tiempos ancestrales, los vivos hacen ofrendas a los muertos: presentan pequeños sacrificios como flores, comidas y bebidas, con el objetivo de mantener el equilibrio del cosmos del cual depende la grandeza de la vida.

El banquete de los muertos, o Hanal Pixán posee muchos símbolos en su belleza austera. Cada familia elabora su propio altar de tres niveles que instala en un lugar especial de la casa. En el primer nivel se pone la ropa, en el segundo los alimentos, flores, frutas y juguetes (ofrenda para las almas de los niños) y en el nivel superior se coloca una cruz fabricada con ramas. Para las animas solas (las almas sin parientes), se cuelgan jícaras con porciones de comida y bebida en el árbol de la entrada o en el marco de la puerta de la casa.

También se alumbran el camino con cirios para que las flamas orienten a las ánimas hasta su ofrenda, iluminada con velas de colores colocadas en hermosos candeleros de barro pintado a mano. Si en la ofrenda encontramos una vela negra, ésta representa a una mujer que fue viuda; una vela blanca a una joven virgen difunta y una azul a un infante. Los deudos rezan y cantan en cuclillas con gran fervor durante todo el día.

Para esta comida tan especial, los platillos más deliciosos se suelen hornear en pibes (hoyos excavados en la tierra), al calor de piedras, durante toda una noche. La cocina maya es de gran variedad y colorido. Es rica en condimentos como el achiote, la pepita y distintos chiles que casi no pican y que se muelen cuidadosamente en molcajetes para obtener una pasta con la que se preparan adobos.

Algunos de los exquisitos manjares que se consumen en estas fechas sagradas están hechos a base de maíz, cerdo, venado o pollo. El mucbil es un gran tamal relleno de salsa de tomate, achiote, pavo o pollo y chaya (la espinaca del mundo maya); el relleno blanco es una salsa espesa para bañar las carnes, elaborada con pepitas, otras semillas y chiles; y la cochinita pibil, que está sazonada con achiote, especias y naranja agria. Las comidas se acompañan de un delicado licor de anís llamado xtabentún o de atoles y también de dulces y frutos regionales, tales como el coco, la calabaza, la yuca, el camote, el zapote y el mamey, todos frescos o cristalizados.

Ofreciendo partes de sí mismo a las deidades y a los seres que ya pasaron a una vida paralela, los mayas nos revelan su profunda unión con la tierra y su sentido mágico de la vida.


Mitos

- El conejo risueño -

En una casita de paja vivían un anciano y su esposa. Eran muy pobres y lo único que tenían era un conejo y un joven jaguar. Cuando se les acabó a los viejitos el último grano de maíz, decidieron comerse al conejo y pusieron a calentar el agua en que iban a cocinarlo.

Al ver aquello el jaguar le dijo al conejito:

-Ahora sí: no te vas a escapar. Los viejitos te van a comer y me darán una parte.

-No amigo jaguar -respondió el conejo-. Lo que los viejitos hacen es calentar el agua para el chocolate del desayuno.

-Tú me engañas, calientan el agua para cocinarte.

-No, de ninguna manera. Es más, si quieres te lo demuestro: entra en mi jaula y verás que a ti te dan primero el chocolate.

El jaguar, confiado, entró en la jaula, el conejo la cerró y se escapó. Pasó un rato y el jaguar se cansó de esperar a que los ancianos le llevaran su chocolate. Entonces se dio cuenta de que el conejo lo había engañado, rompió la jaula y salió tras él.

Andando, andando, lo encontró dentro de una cueva de esas que por aquí se llaman sahkaberas (cueva donde se extrae tierra blanca). Muy enojado le enseñó los dientes mientras decía:

-¡Te atrapé conejo! Te voy a comer.

-¿Qué te pasa amigo mío? ¿De qué me estás hablando? Yo no te conozco, hace mucho tiempo que vivo aquí. Ahora discúlpame porque estoy ocupado, ¿no ves que mi casa se está cayendo?

-Ah, ¿entonces no eres tú el que me engañó?

-¡Claro que no! Pero, por favor, ayúdame: apóyate en esta pared mientras yo voy por un tronco para sostenerla y no se caiga, no la sueltes porque te puede aplastar.

Entonces el jaguar se paró sobre sus patas traseras y se puso a detener la pared.

Pasó un gran rato y el jaguar estaba ya cansado. Cuando vio que no se caía, se dio cuenta del nuevo engaño y más furioso salió tras el conejo ladino.

Lo encontró esta vez colgándose de un bejuco elástico que le hacía subir y bajar. Tan divertido estaba el conejo recordando las malas jugadas que le había hecho al jaguar, que no se fijó cuando éste, pegando un gran salto, estiró con todas sus fuerzas el bejuco y lo soltó de golpe. El conejo subió y subió por los aires agarrándose la barriga de la pura risa y así llegó hasta la Luna.

Por eso ahora, en las noches en que la luna está redonda y colorada, se puede ver al conejo doblado sobre su panza todavía riéndose.

Cuentos

- El caballo de mar y sus asesinos -

En un principio, el caballo de mar era una persona y vivía en el monte. El saguaro y el cardón también eran personas, pero éstas dos se la pasaban pelando con quien se encontraraban.

El caballo de mar acostumbraba visitar un sitio cerca de Tecomate y dar largos paseos por la playa. En ese tiempo el agua llegaba hasta un lugar llamado Ensenada o chata Haacaacaacs.

Cuando llegaba a la playa se quitaba sus chanclas y las ataba a su cintura, como era costumbre; su cabello era muy largo, así que lo trenzaba y se hacía un turbante para meterse al mar.

Cierto día, poco después de llegar, se atravesaron en su camino el cardón y el saguaro y empezaron a lanzarle flechas, él trató de defenderse haciendo lo mismo contra ellos. Varias veces sus flechas hicieron blanco, pero, a pesar de sus esfuerzos, no pudo resistir el ataque de los dos; su única salida fue adentrarse en el mar. Cuando la espuma lo cubrió, su cuerpo se transformó en el caballo de mar que ahora conocemos.

El cardón y el saguaro quedaron sorprendidos que durante un rato no se movieron y sin darse cuenta sus piernas se hundieron en la arena como raíces, quedando convertidos en plantas que ahora podemos ver en las costas y el desierto.

El lugar donde se llevó a cabo la batalla se llama movimiento del caballo de mar, porque las rocas y la arena quedaron amontonadas de distinta forma como resultado de la pelea.

Las rayitas que tiene el cardón y lo rayado del saguaro son las cicatrices de los disparos que les hizo el caballo de mar. Por eso los conca'ac dicen que los tres son las personas más antiguas.